lunes, 5 de noviembre de 2012

Frankenweenie

Por fin Tim Burton nos ha recompensado, casi al 100%, por la decepción que recibimos con "Alice in wonderland" y "Dark Shadows". El regreso de Burton a su esencia con la adaptación como largometraje de su segundo corto producido por Disney "Frankenweenie" (1984) se estaba haciendo esperar.

No solamente se trata de una buena adaptación de un cortometraje sino que además es una fantástica demostración de cómo adaptar literatura clásica para niños del siglo XXI. Los niños se asustan, ríen y empatizan con el pequeño Dc.Frankenstein desde el inicio de la película. Algo fantástico y que además agrada a los más mayores de las salas. Es muy divertido ver cómo cientos de niños se lo pasan genial disfrutando de una historia que todos los adultos reconocen y además, sin apenas prestar atención a que están ante un mundo incoloro. Niños disfrutando de hora y media de cine en stop-motion sin reparar en que no existe color alguno ante ellos.


SPOILER

Pero "Frankenweenie" no sólo agrada a los niños sino que los adultos también regresamos a nuestra infancia con este film gracias a los constantes guiños a películas (de la Universal) y cuentos que de niños nos encantaban o incluso nos aterraban. Dracula, La mujer de Frankenstein, Godzilla, Los Gremlins, Jurassic Parck, El hombre invisible, Pájaros y unos cuantos más. Y no sólo esto también pequeñas dosis de humor negro como "Goodbye Kitty", también presente en el cortometraje original.

En definitiva, Tim Burton necesitaba regresar a sus orígenes y lo ha conseguido con la ayuda de una de sus primeras creaciones. Está claro que no es una de sus mejores obras, ni mucho menos, pero parece ser que el director "rarito" ha encontrado el camino de regreso tras desviarse en una bifurcación equivocada.


7/10



Aquí les dejo el cortometraje que hizo en 1984 para todos aquellos que aún no lo hayan visto.


lunes, 22 de octubre de 2012

Todos tenemos un plan



Agustín (Vigo Mortensen), pediatra, casado y aparentemente con la vida resulta, parece cansado de la monotonía en la que se encuentra. Tras muchos años de separación se reencuentra con su hermano, un apicultor que vive con lo justo para poder sobrevivir. Agustín desesperado por cambiar de vida decide intercambiar su identidad por la de su hermano para escapar de la ciudad y regresas a la región donde vivió su infancia.

Al parecer la historia promete, eso nos hace creer el inicio de la película de Ana Piterbarg. Pero según avanzan los acontecimientos nos damos cuenta de que no es así. Desde un inicio se nos presentar muchos personajes con sus correspondientes historias, pero ninguna termina de arrancar ni desarrollarse. La historia que conocemos de primera mano es la relación entre Agustín y la joven de apenas 21 años, interpretada por Sofía Gala. Pero la historia que más interés podría causar y más fuerza podría tener no es esta sino cómo se desarrolla la relación entre Agustín y la que era su mujer antes del cambio de identidad.
Según se acerca el final parece que la historia comienza a coger algo de ritmo y nos empieza a enganchar, pero no es así. Se trata de una pequeña ilusión provocada por la violencia gratuita y la rabia (que por fin estalla) de Agustín. Apenas dura unos 5 minutos este reenganche con la historia, una vez pasado el ataque psicótico que sufre el protagonista todo vuelve a las andadas y parece que la película es aún más lenta que antes.

La idea base del film no está nada mal, pero no se ha sabido desarrollar de una manera correcta. Ana Piterbarg ha querido trabajar con muchas historias entrelazadas pero el trabajo se le ha quedado grande. No ha sabido unir y desarrollar cada una como debiera. Y ha escogido de todas las posibilidades que abre al inicio de la película la menos intensa. Esto acompañado de una acción pausada hace que el espectador no consiga acomodarse en su butaca.

En resumen, "Todos tenemos un plan" es lenta y pesada, no desarrolla ninguna de las historias que nos presenta por lo que no llegamos a conocer lo suficiente a ninguno de los personajes, razón por la que el espectador no consigue identificarse con ninguno y no entra en la película. Y es una pena, ya que el trabajo de los actores es bueno. Todos ellos han sabido explotar al máximo lo poco que ofrecen sus papeles.

Desde luego, esta no es una película para ver en la sesión de noche, si acaso a las seis de la tarde que ya hemos pasado la hora de la sienta y aún no tenemos ganas de meternos a la cama.

3/10

lunes, 8 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

LA VIDA ES SIMPLE

Así se rodó LA VIDA ES SIMPLE.

Barcelona 2012









Localizaciones: 


Construcción del decorado. ESCAC 2012

Así construimos el decorado para rodar el proyecto final de uno de los grupos del Máster de Dirección Artística de la ESCAC. Curso 2012.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Invictus

Gracias a este tipo de películas los amantes del cine podemos estar tranquilos. Puede que la industria cinematográfica esté en crisis pero por suerte aún sabemos que una o dos veces al año podremos disfrutar de grandes obras como Invictus. Sí, lo sé, seguro que hay películas que son mejores que esta, pero eso siempre pasará y además, para gustos los colores. Pero es innegable que el trabajo que Clint Easboot  ha hecho dirigiendo este film es majestuoso.
Gracias a la adaptación que realizó el guionista Anthony Peckham del libro "Playing the enemy" de John Carlin hemos podido disfrutar de una película de las que da gusto ver.
Quizá los 134 minutos que dura se hagan un poco pesados en algún que otro momento, pero gracias al trabajo que realizan tanto Morgan Freeman (Nelson Mandela) como Matt Damon (Jacobus FranÇois Pienaar) esos momentos se quedan en el olvido.

(SPOILER)

Durante toda la película no hay ni una sola escena en la que no haya alguna referencia histórica y cultural maravillosamente insertada. Referencias muy visuales que nos muestran cómo era la realidad de Sudáfrica en aquellos años y de cómo poco a poco los dos "bandos", los blancos y los negros, se fueron fusionando. Muestra de ello es la imagen inicial en la que vemos a un grupo de refinados niños blancos entrenando a Rugby en un campo perfectamente cuidado, y al otro lado de la carretera detrás de una valla a medio caer y un campo de barro seco, un grupo de niños negros juegado a fútbol con un balón destrozado. 

Según avanza al historia distinguimos tres subtramas. La primera, la relación entre Jacobus y su padre, al que no le gusta lo más mínimo que Nelson haya llegado a la presidencia. La segunda, los problemas familiares de Nelson Mandela con sus hijos y sus problemas de salud. Y por último la relación entre los guardaespaldas de raza negra y blanca que velan por la seguridad del presidente sudafricano.
Estas tres subtramas tienen la presencia justa y necesaria en la película. Puede que a algunos les parezca escasa la aparición de la hija de Mandela y vea necesario que hubiésemos visto a la esposa. Si esto hubiese sido así la fuerza dramática que aporta el hecho de que nosotras tampoco veamos apenas a la hija y no seamos capaces de poner cara a la mujer,  se perdería por completo. Gracias a que esto es así podemos ponernos en la piel del propio Nelson Mandela y saber mejor cómo se sentía ya que ni siquiera nosotros hemos podido conocer eso que el tanto añoraba. 

Por último quisiera recalcar el trabajo de uno de los niños de color que participan en el film. No aparece mas que dos veces durante todo el largo pero sólo con esas dos pinceladas son capaces de enseñarnos cómo cambió la visión de los sudafricanos autóctonos hacia los blancos y su cultura.
La primera vez que vemos al niño, antes de llegar a la mitad de la película, es cuando una señora blanca le regala con toda su ilusión, y diciéndole lo afortunado que es, una camiseta de los Springboks. El niño lo mira con tal desprecio que se va sin aceptar el regalo porque sabe que si sus amigos le ven con esa camiseta le pegarán.  La siguiente vez que le vemos es durante el partido final donde el chico se acerca disimuladamente a un coche de policía para poder escuchar el partido por la radio y celebra la victoria como si de un auténtico fanático del rugby se tratara.

En definitiva Invictus es una gran película digna de ser vista en las mejores salas de cine, tal y como los demuestran las dos nominaciones a los Oscar que recibieron los actores principales y las 3 nominaciones a los Globos de Oro al director y, una vez más, a los dos actores principales.

8/10